La mayor economía latinoamericana, la brasileña, se enfrenta a unos nuevos retos al dejar a un lado la guerra de divisas. El emblemático fenómeno cede su relevancia al balance de pagos y la inflación que amenazan a un crecimiento inalterable
La guerra monetaria fue declarada por el titular de Economía de Brasil, Guido Mantega, en 2010 y él mismo la declaró "neutralizada" con los esfuerzos de su Ministerio en febrero de este año. El tipo de cambio del real se estabilizó en dos por un dólar estadounidense. Sin embargo, las tendencias negativas perduraron.
Recientemente el balance de pagos del país marcó un récord del déficit: el 3,2% del Producto Interno Bruto. La situación no es tan peligrosa como para denominarla una crisis, teniendo en cuenta las grandes reservas del país en divisas internacionales. Pero es una señal de mal agüero, que se debe ante todo al descenso de los precios en las bolsas internacionales que han causado daño a las exportaciones del país.
La devaluación de las mercancías empeoró la inflación, que ya es un problema para Brasil (el 6,27% anual), porque la economía del país, todavía en vías de desarrollo, depende mucho de las importaciones. Si el real sigue debilitándose, el Banco Central de Brasil se verá obligado a levantar las tasas de interés por encima del corriente 8,5%, lo que podría ahogar el frágil crecimiento.
Para paliar la inflación, el Banco Central de Brasil quisiera contar con el apoyo de los inversores extranjeros, cuyo interés por Brasil podría contribuir a que los mercados vuelvan a apreciar la moneda nacional otra vez. Esta es la razón por la que Mantega redujo a cero el impuesto sobre las inversiones extranjeras en junio pasado.
Pero si Brasil llega al final de este año agarrado entre la inflación y el estancamiento, el ministro Mantega podría mirar con nostalgia hacia atrás, a la época de la guerra de divisas.
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domingo, 11 de agosto de 2013
jueves, 1 de agosto de 2013
Draghi asegura el tipo de interés actual o más bajo
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, aseguró que los tipos de interés permanecerán en la zona del euro en el nivel actual del 0,5% o más bajo durante un periodo de tiempo prolongado. En la rueda de prensa posterior a la reunión del consejo de gobierno, Draghi dijo que ésta orientación de la política monetaria responde a la debilidad económica y de la concesión de crédito.
El presidente del BCE hizo hincapié en el término "prolongado", empleado ya en la anterior reunión mensual del consejo del organismo europeo y explicó que la decisión se basa en las "evaluaciones sobre la evolución de la inflación" y las dinámicas económicas y monetarias. Draghi destacó asimismo, que se ha observado una mejora económica "global" e insistió en la necesidad de que los países de la zona euro persistan en su línea de reformas y que lleven a cabo su implementación con la diligencia requerida. En términos globales, la situación económica está "mejorando lentamente", también en los países más afectados por la crisis, por lo que es preciso mantener el rumbo de esas políticas, señaló. Los efectos de la implementación de esas reformas están empezando a reflejarse asimismo en la economía real, dijo Draghi. El BCE decidió mantener los tipos de interés en la zona del euro en el mínimo histórico del 0,5%, ante las señales de mejora económica. El consejo de gobierno de Draghi decidió asimismo dejar inalterada la tasa de interés de la facilidad marginal de crédito, a la que presta el dinero a un día, en el 1%, y la facilidad de depósito, a la que remunera el dinero, en el 0%.
El presidente del BCE hizo hincapié en el término "prolongado", empleado ya en la anterior reunión mensual del consejo del organismo europeo y explicó que la decisión se basa en las "evaluaciones sobre la evolución de la inflación" y las dinámicas económicas y monetarias. Draghi destacó asimismo, que se ha observado una mejora económica "global" e insistió en la necesidad de que los países de la zona euro persistan en su línea de reformas y que lleven a cabo su implementación con la diligencia requerida. En términos globales, la situación económica está "mejorando lentamente", también en los países más afectados por la crisis, por lo que es preciso mantener el rumbo de esas políticas, señaló. Los efectos de la implementación de esas reformas están empezando a reflejarse asimismo en la economía real, dijo Draghi. El BCE decidió mantener los tipos de interés en la zona del euro en el mínimo histórico del 0,5%, ante las señales de mejora económica. El consejo de gobierno de Draghi decidió asimismo dejar inalterada la tasa de interés de la facilidad marginal de crédito, a la que presta el dinero a un día, en el 1%, y la facilidad de depósito, a la que remunera el dinero, en el 0%.
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